La lenta lucha contra el dengue.

El virus del dengue es hoy uno de los problemas de salud pública global más importante de las últimas décadas.1 Su incidencia se ha incrementado en 30 veces en los últimos 50 años, poniendo en riesgo a más de la mitad de la población mundial, especialmente las zonas urbanas y periurbanas de las regiones tropicales de Asia-Pacífico, el este del Mediterráneo, África y América.2

Las cifras estiman que anualmente se infectan 390 millones de personas, de las cuales 300 millones son asintomáticas, lo que podría contribuir, aún más, con la transmisión y el potencial epidémico. De las casi 100 millones de personas que presentan manifestaciones clínicas, cerca de 5% (medio millón) derivan en dengue severo, y entre 2 y 5% de ellos pueden ser fatales.2

dengue

Su aumento epidemiológico se debe, principalmente, al crecimiento poblacional, la urbanización no planificada, la globalización y los cambios ambientales; además de que el desarrollo económico provoca el aumento de la población y el tránsito de personas en las urbes tropicales, sin métodos de prevención. Todo esto facilita la introducción y establecimiento del dengue en las áreas que anteriormente estaban libres de la enfermedad.2

¡Sálvennos!

A pesar de que en la década de 1920-1930 comenzaron a desarrollarse vacunas, o los primeros intentos, para atender esta epidemia, fue hasta la década pasada cuando se logró un avance gracias a la realización de estudios preclínicos y clínicos usando virus atenuados, subunidades, ADN, partículas de tipo viral y vacunas inactivadas.2

El desarrollo ha sido lento, pero hoy se cuenta con cinco vacunas, cuatro de ellas aún están en proceso de desarrollo clínico, pero una (la CYD-TDV) ya tiene licencia y ha completado estudios de fase 3 y acumulado más de cuatro años de seguimiento.2

Esta vacuna, perteneciente a la farmacéutica Sanofi Pasteur, es una vacuna tetravalente recombinante, quimérica, con virus atenuados, además es la primera vacuna contra el dengue que obtuvo registro en México (el pasado 15 de Diciembre); contiene cuatro virus de fiebre amarilla que expresan proteínas externas de los cuatro serotipos del dengue.2

Para reducir los casos de dengue en el país, se plantea que la vacuna CYD-TDV debe aplicarse de forma rutinaria a los nueve años de edad (en tres dosis, cada seis meses), para así reducir de 10 a 30% los casos de dengue sintomático y las hospitalizaciones en un lapso de 30 años.  Se ha previsto que si se vacuna a personas de nueve a 17 años, se puede lograr una disminución en la proporción de casos, similar a la que se obtuvo vacunando sólo a la población de nueve años de edad.4

El desarrollo científico en pos de combatir el dengue sigue adelante, actualmente el laboratorio japonés Takeda está desarrollando una segunda vacuna tetravalente, DENVax, que está siendo sometida a estudios clínicos. Esta vacuna emplea virus vivos atenuados de la cepa DENV-2 y tres virus quiméricos que contienen las proteínas prM y E de las cepas DENV-1, 3 y 4.1 Se espera que la vacuna de Takeda obtenga los datos suficientes para una precalificación a finales de 2017.5

Por su parte el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, en asociación con Butantan, se dedicó a desarrollar las vacunas experimentales tetravalentes TV003 y TV005, que están elaboradas con virus vivos atenuados.5

Imperfecto pero cerca:

A pesar del desarrollo de vacunas es difícil conseguir una protección tetravalente equilibrada, ya que existen diferencias en los serotipos circulantes e intensidad de las infecciones de acuerdo a cada ambiente epidemiológico,2 además el virus del dengue es único, ya que la inmunidad parcial contra uno o más serotipos podría no conferir protección suficiente.6

La meta de la vacuna es la inducción de inmunidad simultánea contra los cuatro diferentes serotipos de dengue. Se cree que los anticuerpos heterotípicos son escasamente neutralizantes (al menos en el largo plazo) y pueden contribuir con cuadros más severos en infecciones secundarias.6

La vacuna CYD-TDV llegó al mercado con una eficacia parcial. Sin embargo, aún cuando las vacunas son imperfectas tienen un papel importante para conseguir una reducción substancial de la incidencia del dengue severo y las admisiones hospitalarias, principales problemáticas de salud pública. También es posible que estas vacunas parcialmente efectivas contribuyan a la inmunización de la comunidad y la reducción de la viremia, disminuyendo así también la transmisión de la enfermedad, lo que representa beneficios considerables.2

La introducción de la vacuna del dengue es parte de una estrategia completa para reducir esta epidemia, sin embargo se incluyen otras medidas para la protección de la población:4

  1. un control bien ejecutado y sostenido del vector (el mosquito Aedes aegypti),
  2. una mejor práctica clínica para el cuidado de los pacientes enfermos y
  3. una fuerte supervisión epidemiológica.

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