Las atrocidades nazis y su aporte a la medicina.

Se dice que durante el régimen nacionalsocialista en Alemania se logró un desarrollo médico y científico incomparable con otras épocas, en Ideas Pharma te exponemos los hechos sobre este tema, para que seas tú quien juzgue.

Antes y durante los primeros años del régimen nazi, Alemania era líder mundial en diversos aspectos de salud, como epidemiología, medicina preventiva, políticas de salud pública, programas de monitoreo, legislación sobre salud laboral, indemnizaciones por ciertos padecimientos y consentimiento para la realización de procedimientos médicos. Además, contaba con un avance excepcional en cuanto a ciencias básicas y medicina clínica. Esto se comprueba mediante el hecho de que, para la década de los 30, los alemanes habían obtenido la mitad de los premios Nobel otorgados hasta esos años.1

Después de la Primera Guerra Mundial, la ciencia se convirtió en la esperanza de salvación para la devastada Alemania. Los progresos en la industria, medicina y la naciente ciencia de la genética, auguraban la llegada de una extraordinaria ola de descubrimientos y mejoras para la vida de los seres humanos, 2  por ejemplo:

  • El microscopio electrónico. Se usó para establecer la asociación entre la asbestosis y el cáncer pulmonar. Eso llevó al gobierno alemán a promulgar una ley que establecía la compensación para los trabajadores que padecieran enfermedades relacionadas con la exposición al asbesto. Por otra parte, se llevó a cabo un gran estudio epidemiológico que identificó el nexo entre el cáncer y el tabaquismo. Cabe señalar que el partido nacionalsocialista fue la primera entidad política que prohibió fumar en espacios públicos.1
  • Las teorías de biología individual. Las teorías sobre la biología individual se aplicaron a poblaciones enteras y las teorías de la evolución de las especies mutaron en recetas para una “mejor crianza” de la humanidad. Los científicos concibieron la idea de que la población nórdica se encaminaba hacia su extinción y proponían que eso se podía evitar mediante el fortalecimiento y purificación racial.2

 

Cuando Adolfo Hitler ascendió al poder, en 1933, y hasta 1945, la medicina alemana vivió un quebranto de la ética en el cuidado de los pacientes. La razón, en resumen, fue que los médicos llevaron a cabo actos despreciables como:

  • La esterilización forzada de alrededor de 350 mil personas
  • El asesinato de 260 mil enfermos mentales y discapacitados
  • Experimentos realizados en seres humanos que fueron forzados a ello, causando así la muerte de más de mil sujetos de estudio. 3
  • Selección de gente considerada apta vivir como esclavos en Auschwitz y participar en el desarrollo de métodos de ejecución como el gas venenoso, inyecciones fatales, dietas de hambruna y la electrocución.3

 

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Las investigaciones recientes han demostrado las similitudes y diferencias que existieron entre la medicina de la Alemania nazi y la de otros países desarrollados. Sus hallazgos sugieren que había dos características que resultan cruciales para entender las formas específicas de investigación del período nazi:4

  1.         el sistema político totalitario
  2.         el paradigma de la higiene racial.

Este último no era resultado del sistema político nazi, sino de un movimiento social que se cimentó sobre conceptos de la biología contemporánea, de forma que su origen precede al del propio partido nacionalsocialista en más de dos décadas.4

El gobierno destinó recursos a la investigación enfocada en la mejora de la salud y bienestar del pueblo alemán, lo que resultó en la priorización de los temas de la herencia y el condicionamiento físico en la mayoría de los programas de investigación. No existen evidencias de que los científicos hayan sido forzados a realizar tales investigaciones o a seguir líneas específicas.4

Los intereses detrás de la barbarie

La investigación genética había cobrado auge desde mediados de la década de los 20, aumentando marcadamente a partir de 1933. Muchos científicos empezaron a incursionar en este campo, pretendiendo contribuir así a establecer criterios que permitieran diferenciar entre las enfermedades adquiridas y las heredadas.4

Quizá entre los experimentos más radicales podemos encontrar los de Josef Mengele (quien estudiaba la genética de ciertas proteínas para proteger contra infecciones) que comparaba los datos obtenidos en sus experimentos con pacientes vivos, en especial gemelos, con los datos obtenidos en análisis patológicos y bioquímicos después de asesinarlos. El científico Otmar von Verschuer, director del Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología, Genética Humana y Eugenesia, de Berlín estuvo involucrado en esta clase de actividades y al terminar la guerra fue nombrado profesor de genética humana en la Universidad de Münster. Y como podemos vislumbrar, algunos aspectos de las hipótesis de Mengele se ajustaban a la lógica científica de su época.4

Esto no justifica que los programas de investigación trataran con desprecio a las personas que eran tachadas de ser biológicamente inferiores y cuya participación ni siquiera contara con su consentimiento, dando paso a muchas crueldades.4

También cabe destacar los experimentos del uso de antibióticos y fármacos homeopáticos en el tratamiento de heridas, para los que se utilizaron a prisioneros sanos de Dachau y Ravensbrück, fueron inyectados con tejidos infectados, o se les insertaban trozos de madera o vidrio para simular las lesiones de guerra para después administrarles (a algunos) preparados homeopáticos o formulaciones de sulfonamidas, mientras que otros no recibían atención alguna para observar su evolución. Como imaginarás una tercera parte de los sujetos de estudio moría en estos experimentos, en tanto que los sobrevivientes tenían daño físico irreversible y traumas psicológicos severos.4

La supervivencia de los pilotos de combate era otro tópico de interés para los médicos alemanes. El campo de Dachau abordó este problema y utilizó a sus internos para averiguar aspectos fisiológicos como el efecto que tenía la baja presión de las grandes altitudes o el consumo de agua salada en el cuerpo humano. Estas investigaciones las llevaron a cabo hombres como Siegfried Ruff, Sigmund Rascher y Georg Weltz. Alrededor de 200 personas fueron utilizadas en sus perversos estudios y al menos 70 fallecieron dentro de la cabina de baja presión o poco después del experimento, por motivo de los daños sufridos a nivel cerebral.4

Y aunque estos experimentos te parezcan desagradables, impensables y que atacan toda ética, la verdad es que los nazis tomaron muchas ideas de los experimentos que Estados Unidos realizaba antes e incluso después de terminada la Segunda Guerra Mundial. 

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