Si eres hipertenso, ve preparándote para morir

Soy Médico Veterinario, pero durante años me he dedicado a desarrollar textos para la industria farmacéutica, por lo que, para cuando el doctor me dijo que era hipertenso, ya sabía perfectamente de lo que estábamos hablando. Me resistí durante mucho tiempo a asistir a la consulta, que sabía era necesaria, por temor al diagnóstico que al final resultó en una combinación de hipertensión, sobrepeso, prediabetes (113 mg/dl) y niveles elevados de triglicéridos (400 mg/dl) y colesterol. Toda una bomba.

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Mi enfermedad, al igual que la de ustedes, es una condición con la que tendré que lidiar por el resto de mis días. Y aunque en un principio pude bajar de peso y reducir la concentración de grasa y azúcar en mi sangre, gracias a los medicamentos recetados y una alimentación adecuada, cometí el mismo error de muchos de los que padecemos enfermedades crónicas: caer en la “tentación”.

 

Seamos honestos, la gran mayoría de los hipertensos no asumimos el riesgo real en el que vivimos, y mandamos al diablo las instrucciones del médico; si vamos a tomar esa decisión, entonces debemos ser valientes para encarar la consecuencia más grave de la hipertensión: la muerte.

¿Te gusta la mentalidad de “sólo se vive una vez”? Es genial, pero al menos asegúrate de tener todo preparado para que no causes más problemas a los vivos. Si tienes hijos, asegúrate de resolver los problemas financieros antes de tu ausencia, ahorra para su educación, asegura su patrimonio. Evítale preocupaciones a tu cónyuge dejando preparado tu servicio funerario, no le dejes deudas y arregla tu testamento. Prepárate con un buen seguro de vida, para que cuando tú faltes, tu familia se encuentre protegida por algunos años.

Quieres seguir con tu estilo de vida sin importar las consecuencias, perfecto, pero no estaría de más que te prepararas económicamente para pagar los gastos médicos que significará la hipertensión, para que tu familia no tenga que sacrificar su patrimonio sólo para alargar tu vida más allá de un año.

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Sigue en tu filosofía de comer lo que se te antoje; no te preocupes, no eres el único hipertenso que lo hará; todos caemos en la tentación cuando asistimos a una fiesta y no hay ninguna opción saludable para nosotros. La decisión nos parece fácil, sólo es alejarse un poco de la dieta, un poco, y luego otro poco, y luego otro poco; hasta que la hipertensión ha causado daños que ya no tienen solución, o hasta que sufres un ataque cardíaco. Sólo no olvides seguir mis consejos, no dejes que tu familia pague por tu necedad.

Pero si amas la vida lo suficiente, si valoras cada día, si quieres ver a tus hijos crecer, si deseas más años al lado de tu cónyuge, será mejor que hagas todo lo posible por mantener a raya la hipertensión, porque aunque te sientas bien, esta enfermedad puede producir daños potencialmente letales en tu cuerpo. No es tan difícil: cuídate, come bien, haz ejercicio, esfuérzate. Cuidarte no es sólo por ti.