Nunca creerás lo que el café le está haciendo a tu salud.

Debido a que el café es la bebida más consumida en el mundo, se ha despertado un gran interés entre los investigadores sobre el impacto que puede tener en la salud de quienes lo consumen.1  ¿Qué es lo que han encontrado?

Una investigación en la Universidad de Glasgow, revisó toda la bibliografía existente sobre las propiedades y efectos del café, encontrando que la mayoría de los estudios  han detectado que el café reduce de forma importante el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.2

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Además, podría contribuir a mejorar los sistemas de protección antioxidantes del cuerpo, evitando el daño a las células, lo que ayuda a prevenir enfermedades degenerativas como padecimientos cardiovasculares, neurológicos y cáncer. Por ejemplo, se ha asociado al café con un efecto protector contra ciertos tipos de cáncer; como el de endometrio e hígado, cáncer de colon y recto, y en algunas mujeres premenopáusicas (con cierto tipo de mutación en los genes BRCA) se ha reportado un beneficio contra el cáncer mamario.2

El café, además, tiene diversos efectos en el sistema cardiovascular, algunos  son benéficos y otros dañinos. Por ejemplo, alguien que bebe más de 600 ml al día (más de dos tazas de café) tiene un mayor riesgo de padecer enfermedades en las arterias del corazón; pero alguien con un consumo moderado de 300 ml al día (1 o 1 ½  taza) tiene 30% menos probabilidades de padecer estas enfermedades a comparación de quienes no toman café.2 Por ello, algunos investigadores, consideran que los efectos negativos del café se reducen con un consumo moderado, además de que es posible que los efectos letales de la cafeína son contrarrestados por otros componentes del café.2

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Pero, ¿a qué se debe que el café tenga tantos beneficios para la salud?.

Una taza de café es más que sólo cafeína, en ella se encuentran varias sustancias que afectan de forma diferente sobre la salud de quienes la consumen, por ejemplo:

  • Los diterpenos. Son moléculas grasas como el kahweol y cafestol, que han sido señaladas como responsables de elevar el colesterol y poseer un efecto antioxidante protector. Aunque están presentes en el grano, al momento de filtrar la bebida o producir café soluble son eliminadas completamente. 2-4 Sólo si eres amante del café turco, estarás en riesgo de consumir estas moléculas grasas.
  • Los ácidos clorogénicos. Están clasificados en el grupo de los polifenoles, unos compuestos no energéticos producidos por los vegetales que podrían tener una acción protectora al estimular las defensas antioxidantes, además de poseer una actividad anticancerosa y anticoagulante (antitrombótica).2,3
  • La trigonelina. Este alcaloide vegetal, derivado de la vitamina B6, tiene un sabor amargo y es capaz de reducir el azúcar de la sangre, proteger a las células nerviosas, actuar como antibacteriano y proteger contra la diseminación de las células cancerosas.2,3
  • Las melanoidinas. Son capaces de actuar como fibra dietética y tienen un papel potencial como prebióticos. Hasta ahora, la estructura de las melanoidinas del café es en gran parte desconocida.2,3

La presencia y cantidad de estas sustancias en el café depende de la especie, el grado de tostado y el tipo de preparación y la porción.2  Pero, la gran protagonista de nuestro café, es la cafeína, la causante de que aumente nuestra percepción, la capacidad de estar despierto, que reduzca nuestra fatiga y mejore la memoria. Además se cree que:

  • Reduce los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson.
  • Aumenta el ritmo del metabolismo, el gasto de energía, la oxidación de las grasas y eleva la temperatura.
  • Tiene potencial para ayudar a perder peso y reducir el riesgo de desarrollar síndrome metabólico.
  • Contribuye al efecto antioxidante del café.
  • Aumenta la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea.
  • El consumo excesivo puede ocasionar estados de ansiedad, taquicardia, dolor de cabeza, palpitaciones, insomnio, inquietud, nerviosismo y temblor incontrolable.2

Y aunque los efectos negativos y positivos del café en la salud existen, algunos investigadores han determinado que podrían ser muy pequeños y que sólo se podrían considerar después de un consumo habitual y prolongado de todas las sustancias que conforman al café.

No cabe duda de que es necesario realizar más estudios y con mayor detalle, para que podamos comprender las formas en las que esta bebida actúa en nuestro cuerpo. Por ahora ya puedes decirle a tu amigo que te deje disfrutar con calma de la última, o quizá penúltima, taza de café del día.