La próstata y el dedo. ¿Enemigos necesarios o aliados inseparables?

Cuando los hombres escuchan de qué trata la prueba para detectar el cáncer de próstata, conocen el miedo, y muchos lo toman como excusa para evitar esta práctica que podría salvarles la vida; sin embargo existe otra alternativa que quizá ni te imaginas.

El cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres y el que mayor mortalidad causa en México, se estima que la mortalidad es de 9.8 por cada 100 mil hombres, en 2012 se presentaron 6 367 casos mortales; lamentablemente, muchos hombres temieron durante años realizarse una prueba para detectar el cáncer de próstata, conocida como examen digital rectal, que consta en que un urólogo introduzca su índice por el recto, para detectar cambios en la próstata. Afortunadamente existen otras pruebas alternativas que también involucran el dedo pero no de la forma que crees.

La prueba rápida para detectar el cáncer de próstata consiste en un pinchazo en el dedo, con la que se pueden detectar los niveles de antígeno prostático específico (una proteína que se encuentra elevada en la sangre cuando hay hiperplasia o cáncer de próstata), esta prueba rápida sólo identifica si el antígeno es mayor a 4, entonces sí, nada te salvará, deberás realizarte una prueba rectal.1

Si los valores de antígeno salieron <4, tampoco te sientas tan aliviado, ya que existen ciertos factores que pueden disminuir el conteo, como las  aspirinas, estatinas, diuréticos, o los niveles de obesidad; por ello es importante informarle a tu médico antes de que te hagas la prueba rápida. 1

Por el contrario, si tus valores salieron mayores a 4, también puede deberse al consumo de ciertos medicamentos, tratamientos naturistas, o por una glándula inflamada o agrandada, o bien, por haber tenido relaciones sexuales antes de realizar el estudio. Si no has hecho nada de lo anterior, el médico te someterá a una prueba de sangre, para saber qué tan altos son exactamente, además del tan temido tacto rectal, en el que el doctor detectará si tu próstata está inflamada, ha aumentado de tamaño o si hay presencia de cáncer. 1,2

Cuando los niveles de la prueba de sangre son de 4-10, 1 de cada 4 hombres puede tener este padecimiento, si los niveles son mayores a 10 esta posibilidad aumenta al 50%. 1

prostata

Si el médico confirma que existe algo extraño, mediante el tacto rectal, solicitará una biopsia guiada con ultrasonido, el aparato es del grosor de un dedo (así que no hay tanto que temer) y mediante un sonar forma una imagen del interior, para que el urólogo tome muestras de la próstata que serán enviadas a un patólogo que identificará las células encontradas. 3

¿Debo tener miedo a la prueba prostática?

La prueba rápida, es un simple pinchazo que te permitirá pasar el primer filtro contra el cáncer de próstata, si tus niveles no exceden los debidos (<4), no necesitarás más pruebas.

En el examen de antígeno próstatico únicamente te tomarán una muestra de sangre, por lo que no detrás temer salvo que tengas belenofobia, en este examen te dirán tus niveles exactos de antígenos.  Cuando son menores a 2.5 no debes preocuparte, pero tampoco descuidarte, la American Cancer Society recomienda realizar otra prueba dentro de 2 años; si los niveles son mayores, pero menores a 4, se recomienda realizar una prueba cada año, después de tener 50 años de edad, o 40 si se tienen antecedentes de cáncer de próstata.

En el caso del tan temido examen digital rectal, aunque parece incómodo, es sumamente necesario, puesto que tus niveles se encuentran por arriba del 4, y corres el riesgo de padecer una hiperplasia o cáncer de próstata, no temas, es mejor salir de la duda.

Y si te han pedido realizarte una biopsia, es indispensable que sigas los procedimientos, ya que ayudará a identificar si es una hiperplasia o si existe presencia de cáncer de próstata, para iniciar cuanto antes el tratamiento.

Sabemos que la idea de un examen rectal no es emocionante para ningún hombre, y aunque no todos lo necesitarán, muchas veces es el único camino para detectar un cáncer que es letal para el 70% de los hombres en países desarrollados