12 momentos clínicos para prescribir probióticos.

Cuando detectes estas enfermedades, prescribir probióticos podría traerle grandes beneficios a tu paciente.

Desde hace varios años, los beneficios de los probióticos han sido materia de diversas investigaciones, incluso en la actualidad aún se busca definir sus propiedades y beneficios terapéuticos.

Existen evidencias concluyentes del uso de probióticos como tratamiento para enfermedades gastrointestinales, por lo que se han integrado a las prescripciones de médicos, tanto para niños como para adultos.1

Los probióticos, según la OMS, son microorganismos vivos que ejercen beneficios sobre la salud del huésped cuando son administrados en cantidades adecuadas.2

Los beneficios de los probióticos se atribuyen a que son son capaces de:2,3

  • Normalizar la permeabilidad. (explicar qué es la permeabilidad)
  • Restaurar la microbiota
  • Modular la función inmunológica de la barrera. (qué barrera)
  •  Regular la actividad proinflamatoria.
  • Crear balance de las citocinas proinflamatorias y antiinflamatorias.
  • Regular el tránsito gastrointestinal.
  • Excluir los microorganismos patógenos.

Pero, ¿en qué momento los probióticos pueden ayudar a tu paciente?

De acuerdo al Consenso mexicano sobre probióticos en gastroenterología, respaldado por la Asociación Mexicana de Gastroenterología, se ha comprobado la eficacia de los probióticos, en diversos trastornos. A continuación te presentamos algunos casos en los que los probióticos han resultado de gran utilidad:1-3

  1.         Probióticos para diarrea asociada a los antibióticos (DAA). La evidencia existente permite recomendar el uso de algunas cepas de probióticos, pues ayudan a disminuir en forma significativa el riesgo de DAA en adultos y en la población infantil.
  2.       Probióticos para diarrea aguda infecciosa. Este problema se define como la presencia de tres o más evacuaciones blandas o líquidas, con aumento en el número de evacuaciones durante el día y por un período menor a 14 días. Se ha visto que los probióticos reducen la duración y el número de evacuaciones en la diarrea aguda infecciosa en adultos y en niños.
  3.      Probióticos para diarrea aguda hospitalaria. Se ha emitido la recomendación de usar probióticos en niños hospitalizados para prevenir la diarrea aguda hospitalaria. Se ha visto que disminuyen la incidencia de diarreas causadas por diversos patógenos, incluyendo los rotavirus.
  4.         Probióticos para infecciones por Clostridium difficile (ICD). Hay evidencia de que algunas cepas de probióticos tienen utilidad como profilaxis de la recurrencias de las infecciones causadas por C. difficile en la población adulta, mientras que existe sustento para sugerir la administración de probióticos en la prevención de recurrencias de la ICD en los pacientes pediátricos.
  5.        Probióticos para infecciones por Helicobacter pylori. Se ha incluido la sugerencia de utilizar probióticos en forma concomitante con el tratamiento de erradicación del H. pylori en pacientes adultos. Además, poseen utilidad en la prevención y reducción de los eventos adversos gastrointestinales asociados a la terapia de erradicación de H. pylori, por lo que inciden en un mayor apego al tratamiento. En los niños, el consenso también incluye la invitación a prescribir probióticos para evitar la aparición de eventos adversos asociados con la terapia de erradicación.
  6.        Probióticos para síndrome del intestino irritable (SII). Algunos probióticos específicos pueden mejorar la percepción global de síntomas en pacientes adultos con SII, además de que reducen algunas molestias como el dolor, la distensión abdominal y la flatulencia.
  7.         Probióticos para estreñimiento crónico. Se ha visto que algunos probióticos específicos aceleran el tránsito intestinal y elevan la frecuencia de las evacuaciones en pacientes adultos con estreñimiento crónico.
  8.         Probióticos para la intolerancia a la lactosa. Ante la evidencia de que algunas cepas de probióticos mejoran los síntomas en personas con intolerancia a la lactosa, se recomienda su uso en tales casos.
  9.         Probióticos para la colitis ulcerosa crónica idiopática (CUCI). También se han identificado algunas cepas de probióticos que, administradas junto con la terapia estándar, pueden ayudar a alcanzar y mantener la remisión en pacientes con CUCI con actividad leve o moderada.
  10.   Probióticos para Pouchitis. Otra recomendación es la de utilizar probióticos después del tratamiento con antibióticos para inducir o mantener la remisión de la pouchitis en personas adultas.
  11.   Probióticos para enterocolitis necrosante (ECN). Los probióticos tienen el potencial de reducir significativamente el riesgo de ECN en bebés prematuros.
  12.   Probióticos para enfermedades hepáticas. Los probióticos han demostrado capacidad para reducir la inflamación al administrarse a pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, además de que disminuyen los niveles de colesterol y la resistencia a la insulina en pacientes con hígado graso y esteatohepatitis no alcohólica. Por otra parte, los probióticos proporcionan beneficios en pacientes con encefalopatía hepática subclínica, mejorando la calidad de vida y reduciendo las concentraciones de amonio. En casos de encefalopatía hepática evidente, algunas cepas de probióticos ayudan en la profilaxis y tratamiento del padecimiento.

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