El temor de la enfermedad X.

Desde diciembre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace pública una lista de las enfermedades que considera riesgosas,1 pues tienen el potencial para generar una emergencia de salud pública y para las que hasta ahora no existen medidas curativas o preventivas en grado suficiente.2

En la segunda revisión anual que hizo la OMS de su lista, en febrero de 2018, aparecen padecimientos como el Zika, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la enfermedad por virus de Ébola y la fiebre de Lassa. Un hecho digno de llamar la atención, es que aparece una misteriosa Enfermedad X.1

La enfermedad X representa la posibilidad de que el mundo enfrente una epidemia que podría ser causada por “un patógeno actualmente desconocido” que sea capaz de causar enfermedad en los humanos. Por ello, ante este riesgo, es importante que las naciones estén preparadas para atender esta emergencia de la manera más oportuna que sea posible.1

El origen de la enfermedad X pudiera consistir en la mutación de un patógeno conocido, una zoonosis o un agente desarrollado intencionalmente como arma biológica.3

El doctor John-Arne Rottingen, asistente del comité de la OMS, declaró a la prensa que el próximo brote epidémico no tendrá precedentes, por lo que es necesario estar listos para responder ante esa amenaza.3

“Puede parecer extraño el haber agregado la ‘X’, pero el punto es que estemos seguros de prepararnos y planear de manera flexible en cuanto a las vacunas y pruebas diagnósticas. Queremos ver el desarrollo de plataformas que aceleren la reacción y que funcionen ante cualquier enfermedad o ante un amplio número de ellas; sistemas que nos permitirán crear contramedidas a mayor velocidad.”

-Doctor John-Arne Rottingen.

Un riesgo latente

En el año 2001, un trabajo publicado por Eduard Kellenberger expuso que teníamos identificadas unas cinco mil especies de organismos procariotas, lo que representaba apenas el 1% de la diversidad de bacterias existentes.4 Eso nos da una idea de la inmensa variedad de microorganismos que nos resta por descubrir.

Entre esa enorme población desconocida de virus, bacterias y demás microbios, podría haber algunos que sean potencialmente peligrosos para la humanidad.

Basta recordar que hace unos años se descubrió un virus gigante llamado Pithovirus sibericum, que se encontró bajo el hielo de Siberia y cuya edad se estimó en unos 30 mil años. Afortunadamente, este virus infecta a las amibas y es inocuo para los humanos.5

De acuerdo con los autores del hallazgo, existe la posibilidad de que se liberen virus patógenos que han estado atrapados en el permafrost durante miles de años, lo que podría ocurrir por efecto de la minería, la perforación y el descongelamiento.5

El cambio climático ha alterado la capa de hielo en la tundra septentrional y el Ártico ruso ha tenido cambios evidentes. Citamos textualmente las palabras del trabajo elaborado por Matthieu Legendre y sus colaboradores: “Mientras que el promedio de la temperatura global se ha incrementado en 0.7 °C durante los últimos 100 años, las temperaturas promedio de la capa superficial del permafrost ártico se han elevado en 3 °C durante el mismo período. En el siglo 20, el permafrost en el hemisferio norte ha disminuido en 7%.” 5

Esto levanta el temor ante las posibles repercusiones, pues el deshielo en el permafrost por causa del calentamiento global o la explotación industrial podría implicar el surgimiento de “futuras amenazas a la salud humana o animal.” 5

Esto no es ficción

En el pasado lejano y cercano, la humanidad ha enfrentado epidemias que dejaron terribles cifras de mortalidad. Las pandemias no son algo desconocido y tampoco el riesgo de que aparezca una nueva en cualquier momento.

La OMS ha lanzado la advertencia sobre una enfermedad X y ahora queda en manos de los gobiernos el perfeccionar los sistemas epidemiológicos y los mecanismos de reacción ante posibles emergencias de salud.

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