Estimulación cerebral profunda, valiosa alternativa para tratar el Parkinson

El tratamiento de elección para la mayoría de los pacientes con enfermedad de Parkinson sigue consistiendo en la administración de levodopa. Sin embargo, este agente va perdiendo su efectividad gradualmente, además de que tiene efectos adversos como disquinesias, fenómenos on-off, fluctuaciones en el funcionamiento motor y alteraciones neuropsiquiátricas.1

Se ha comprobado que más de 50% de los pacientes que reciben levodopa presentan fluctuaciones motoras luego de dos a cinco años, mientras que el riesgo de disquinesia tiene un incremento de 10% anual.2

Tal problemática ha llevado a buscar alternativas terapéuticas para tratar el Parkinson, una de ellas que hasta ahora es poco conocida es la estimulación cerebral profunda (ECP), además también de otras como el gel intestinal de levodopa-carbidopa y la infusión subcutánea continua de apomorfina.1,2

Actualmente, la ECP se considera como la principal variante de manejo quirúrgico, siendo superior a las técnicas de lesión ablativa.1 El posicionamiento de la ECP como el procedimiento quirúrgico de elección en pacientes con enfermedad de Parkinson se debe a que ofrece las ventajas siguientes:3

  1. No ocasiona destrucción del tejido cerebral.
  2. Es reversible.
  3. Puede ajustarse conforme progresa la enfermedad o de acuerdo a los eventos adversos.
  4. Se pueden realizar procedimientos bilaterales sin que haya un aumento significativo de los eventos adversos.

El mayor conocimiento de los circuitos de los ganglios basales y de la fisiopatología de la enfermedad de Parkinson, ha permitido delimitar tres puntos en los que la ECP ejerce una acción efectiva para atender las alteraciones motrices, que son:2,3

  1. Núcleo intermedio ventral del tálamo.
  2. Segmento interno del globus pallidus.
  3. Núcleo subtalámico.

La ECP talámica se utilizaba en pacientes en los que se presentaba un tremor severo, pero actualmente se usa en raras ocasiones porque no detiene el progreso de otros síntomas. Por otra parte, se ha demostrado que la estimulación del núcleo subtalámico y del globus pallidus es efectiva en ciertos pacientes. El núcleo subtalámico es el sitio más comúnmente utilizado.3

No se conoce con claridad el mecanismo por el cual actúa la ECP como tratamiento de los trastornos motrices, pero se han propuesto diferentes teorías, que incluyen los efectos de estimulación, modulación de la actividad oscilatoria, plasticidad sináptica, neuroprotección y neurogénesis.4

Si tienes un paciente con Parkinson, estos son los criterios utilizados en el Centro Médico Nacional Siglo XXI (del IMSS) para elegirlo como candidato a esta valiosa alternativa para su tratamiento:1

  1. Diagnóstico definitivo de enfermedad de Parkinson (conforme a los criterios del Banco de Cerebros de la Sociedad de Enfermedad de Parkinson del Reino Unido).
  2. Más de cinco años de haber recibido el diagnóstico de enfermedad de Parkinson.
  3. Presencia de fluctuaciones motoras, disquinesia o fenómeno on-off, que obstaculicen o le impidan al paciente realizar sus actividades cotidianas.
  4. Tener al menos un año con tratamiento médico con levodopa.
  5. Contar con un manejo médico estable y optimizado durante al menos uno a tres meses previos a la evaluación del paciente para la ECP.
  6. Padecer enfermedad de Parkinson complicada o de inicio temprano y de difícil control.

Debes saber, que una de las principales desventajas de la ECP incluye el costo del dispositivo (que es el obstáculo principal para la realización de esta técnica), el mayor riesgo de infección por causa del implante y el costo que implica el mantenimiento del mismo; por lo cual es importante que lo valores con tu paciente. 4

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