Trump, la terquedad contra el ambiente y la salud.

Presentando cifras conservadoras, la agenda ambiental de Donald Trump podría costar la vida de más de 80 mil residentes de los Estados Unidos por década y le ocasionaría problemas respiratorios a más de un millón de personas. Así lo afirma un texto publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA), el 12 de junio.

Este pronóstico tan negativo se debe a que el presidente de los Estados Unidos se ha embarcado en una cruzada contra las políticas que buscaban proteger al medio ambiente, con argumentos sustentados meramente en cuestiones económicas.

“Nos vamos a librar de las regulaciones que nos están destruyendo.”

–Donald Trump.

Con esta justificación, la administración encabezada por este sujeto ha propuesto o ha ejecutado la anulación de más de 60 reglamentos ambientales. De acuerdo con los doctores David Cutler y Francesca Dominici, autores del citado artículo, esto tendrá repercusiones sobre la salud, que resultarán principalmente de un deterioro en la calidad del aire que respiramos.

Trump contra la ciencia ambiental

A pesar de que las legislaciones pro-ambientales se apoyan en estudios científicos que han comprobado los efectos negativos de la contaminación sobre la salud, el gobierno de Trump se ha negado a reconocer estas evidencias y ha puesto en la mira a todos los estudios que apoyan las políticas protectoras.

Scott Pruitt, actual administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), firmó una orden que establece que las políticas ambientales solamente se podrán sustentar en investigaciones cuyos datos se hayan puesto a disposición del público general. Esto evita que se tomen en cuenta la mayoría de los estudios observacionales que indagan los efectos de la exposición a contaminantes en la salud, porque muchos de ellos establecen un acuerdo de confidencialidad con los participantes, para proteger sus datos personales.

“Si no hay evidencia de los daños, las regulaciones no pueden sustentarse.”

–Doctor David Cutler y Francesca Dominici.

Las consecuencias de este retroceso impuesto por Trump parecen evidentes, como lo anticipan los doctores Cutler y Dominici, al decir que los médicos encontrarán una mayor morbilidad y mortalidad, especialmente por enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Si estas políticas reducen los costos y aumentan las ganancias de los industriales norteamericanos, al menos con ellos podrá quedar bien el presidente Trump.