Insuficiente, el esfuerzo hecho en México para eliminar la hepatitis C.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció la meta de eliminar el virus de la hepatitis C, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin duda constituye una meta ambiciosa, pero no imposible. Al contrario, es realizable porque la infección por hepatitis C es tanto prevenible como curable. Actualmente, existen pruebas de detección rápida, que permiten establecer un diagnóstico de manera relativamente económica y confiable (sensibilidad de hasta 95-99% y especificidad de 99-100%). También se han desarrollado tratamientos innovadores (antivirales de acción directa) que logran la curación de una altísima proporción de pacientes mediante regímenes de corta duración (unas pocas semanas).

“La Organización Mundial de la Salud ha dicho que, para el año 2030, pretende tener el control de la enfermedad… El propósito final de la OMS es erradicar la enfermedad, lo que implica que no haya casos nuevos de hepatitis C, y que disminuyan los casos de cirrosis y de cáncer.”

–Doctor David Kershenobich, Director General del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.

De acuerdo con el doctor David Kershenobich, hepatólogo, se estima que en el mundo hay 71 millones de personas infectadas por el virus de hepatitis C, de las cuales, 75% desconoce que padece la enfermedad. En México, se calcula que la cantidad de infectados oscila entre 400 y 600 mil. De ellos, 65% presenta infección crónica y 25% de este grupo tiene un diagnóstico. Para empeorar el panorama, solo 1% recibe el tratamiento.

Acciones en México

México se sumó a la tarea establecida por la OMS y ha hecho algunos esfuerzos en ese sentido. Varias instituciones y asociaciones civiles se han sumado a la lucha que pretende eliminar la hepatitis C. Sin embargo, no se ha hecho todo lo necesario para lograrlo. De hecho, hace falta mucho por hacer.

En gran parte, las soluciones pendientes están en manos del gobierno. Por eso, un conglomerado de agrupaciones civiles han lanzado la petición al gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador y a los representantes del Poder Legislativo, para que tomen en cuenta un plan de acción denominado Programa Integral para la Eliminación de la Hepatitis C crónica. La idea que tienen es que este programa se incluya dentro del Plan Nacional de Desarrollo (PND) del próximo sexenio.

El mensaje hacia las autoridades sanitarias del país consiste en advertir que los costos del tratamiento de los pacientes infectados es mucho menor que los que representa la atención de pacientes con enfermedades hepáticas avanzadas.

La odontóloga Miriam Castellot padeció hepatitis C crónica durante varios años y pudo curarse gracias a los nuevos tratamientos. Ahora encabeza una de las varias iniciativas civiles para luchar contra la enfermedad y es una de las voces que claman para que el gobierno asuma el Programa Integral para la Eliminación de la Hepatitis C.

La doctora Castellot afirma que un tema crucial (y que sigue pendiente) es el acceso universal a la cura de la hepatitis C. Afirma que, hasta ahora, no existe una visión a largo plazo para brindar la cura a los pacientes y considera que un problema importante es la fragmentación de los sistemas de salud gubernamentales.

“Proponemos la implementación de una política pública integral que considere la prevención, la detección oportuna y el tratamiento con los nuevos antivirales de acción directa.”

–Doctora Miriam Castellot, odontóloga.

Cabe resaltar que este programa propone la realización de un tamizaje universal y periódico, para aumentar la detección de casos de hepatitis C en la población general.