GSK fue de compras y fortalece su área oncológica.

La pequeña compañía biofarmacéutica TESARO, enfocada en el desarrollo de terapias contra el cáncer, fue adquirida por GlaxoSmithKline. El precio final de compra se acordó en cinco mil 100 millones de dólares (4 mil millones de libras esterlinas).

El cierre del acuerdo comercial se anunció el 22 de enero de 2019, menos de dos meses después de que se publicó el acuerdo de la transacción.

De esta manera, GSK pretende fortalecer su área oncológica al integrar a su portafolio el niraparib (Zejula®), que es un inhibidor oral de la poli-ADP ribosa polimerasa (PARP), utilizado en el tratamiento del cáncer ovárico. Este fármaco ha sido aprobado en los Estados Unidos y Europa para tratar el cáncer de ovario recurrente en pacientes que han respondido a la quimioterapia con compuestos platinados, independientemente de la presencia de mutación de BRCA o la presencia de biomarcadores.

Además de niraparib, TESARO posee un pipeline de investigación y desarrollo con varias terapias anticancerosas, incluyendo anticuerpos diseñados para atacar los reguladores inmunológicos TIM-3 y LAG-3.

Recordemos que GSK le vendió su portafolio de oncología (considerado en ese entonces como el 14º en importancia a nivel mundial, según Reuters) a la farmacéutica suiza Novartis, hace casi cinco años. Eso le permitió a GSK enfocarse en sus áreas fuertes: salud respiratoria y terapias contra VIH. Ahora puede parecer un poco desconcertante el renovado interés por recuperar terreno en materia de oncología.

Las expectativas optimistas que tiene GSK con respecto a la adquisición no son compartidas por todos los analistas financieros. Por ejemplo, Max Nisen comentó en un artículo publicado en Bloomberg que la adquisición de TESARO fue un movimiento arriesgado y considera que el pago acordado fue excesivo.

¿Qué problema hay? En primer lugar, La competencia no es sencilla para Zejula®, pues no es el único inhibidor de PARP que existe en el mercado (están otros como el Lynparza® de MSD; Rubraca®, de Clovis Oncology, y Talzenna, de Pfizer. Veamos los números: las ventas estimadas de Lynparza® para el primer cuarto de 2019 ascienden a $220 millones de dólares, lo que lo convertiría en el líder de ventas entre los inhibidores de PARP. Lo prospectado para Zejula® es quedar en el segundo lugar, con $73.7 millones de dólares, superando así los $31.3 millones de dólares que obtendría Rubraca®.

Además, el papel de los inhibidores de PARP es limitado por la resistencia tumoral, lo que los limita a ser utilizados como terapia de mantenimiento en pacientes con respuesta parcial o completa ante la quimioterapia, o como tratamiento de tercera línea (en el caso de Rubraca®).1

GSK necesitará que las indicaciones de niraparib se expandan, por lo que está esperanzado en obtener resultados favorables en los estudios de combinación con otros agentes. Sin embargo, también MSD aspira a posicionar la combinación de Lynparza® con el bien posicionado Keytruda®.