Terapia de reemplazo hormonal: ¿vía oral o transdérmica?

Nuevas evidencias señalan que, aunque existe preferencia por la terapia de reemplazo hormonal de administración oral, la vía transdérmica tiene menor riesgo de producir tromboembolismo venoso.1

La terapia de reemplazo hormonal por vía oral se asocia con un aumento significativo del riesgo de tromboembolismo venoso, al compararla con la no exposición a terapia hormonal. Eso concluyó una investigación publicada a principios de 2019, en la revista BMJ. Dicha relación se comprobó tanto para la combinación de hormonas, como para las preparaciones de estrógeno solo, según reporta el equipo encabezado por la doctora Yana Vinogradova.1

Como sabemos, la terapia de reemplazo hormonal (TRH) se utiliza con frecuencia en las mujeres que están en la etapa de la menopausia, con la finalidad de prevenir la aparición de síntomas vasomotores como los bochornos y sudoraciones.1 De hecho, las guías de práctica terapéutica emitidas por la Secretaría de Salud recomiendan el tratamiento hormonal como primera línea.2

No obstante, también se ha comprobado que la TRH se asocia con la presencia de tromboembolismo venoso (TEV).1 Tal riesgo ha motivado la realización de diversos estudios y análisis, con la finalidad de evaluar la dimensión real del riesgo y las alternativas que podrían reducirlo.

Una revisión que incluyó los resultados de 22 estudios aleatorizados (que sumaron más de 43 mil pacientes en total), doble ciegos, en los que se comparó la terapia hormonal contra placebo, publicó sus resultados en 2017.3

Los autores concluyeron que la terapia hormonal podría ser “inadecuada para algunas pacientes, incluyendo a aquellas que tenían mayor riesgo de enfermedad cardiovascular o tromboembólica (como son las pacientes obesas o con antecedentes de trombosis venosa).”

Sin embargo, se halló evidencia de que el estrógeno administrado por vía transdérmica no tenía asociación con un mayor riesgo de TEV, a diferencia del estrógeno administrado por vía oral.3

El año pasado, la revista Climacteric publicó otra revisión en la que se indagó el riesgo de TEV relacionado con la terapia hormonal en mujeres posmenopáusicas, con un enfoque particular en el efecto que tenía la ruta de administración, el régimen hormonal y el tipo de progestágeno utilizado. La conclusión de los autores fue que la combinación de estrógeno y progesterona micronizada, administradas por vía transdérmica, parecía ser la opción más segura en cuanto al riesgo de TEV.4

El trabajo observacional realizado por el equipo de la doctora Vinogradova incluyó los datos de más de 470 mil mujeres, de 40 a 79 años de edad. Como parte de sus hallazgos, reportó que el riesgo de TEV con la terapia hormonal oral era 58% mayor, en comparación con el no uso de la misma.1,5

Por el contrario, se detectó que la TRH transdérmica no estaba asociada con un aumento del riesgo de TEV. Y no solamente eso, sino que:1

“En comparación con la TRH transdérmica, la TRH oral estuvo asociada con un aumento de 70% en el riesgo de TEV (1.70, 1.56 a 1.85).”

Por ello, los investigadores concluyeron que el tratamiento transdérmico es el tipo de TRH más seguro en cuanto al riesgo de TEV, aunque parece ser un método subutilizado, ante la preferencia de la administración de preparados orales.1

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